
¿Qúe es la Psicosis?
El término psicosis se refiere a un conjunto de síntomas que alteran el funcionamiento global de un individuo, afectando el pensamiento, las emociones y la conducta. A su vez, pueden aparecer alucinaciones y delirios: escuchar (voces, ruidos, sonidos) o tener ideas que se alejan de la realidad compartida, por lo que causan extrañeza en los demás.
Ser más activo físicamente puede traerte varios beneficios. La evidencia científica ha mostrado que:
El ejercicio puede ayudar a prevenir y manejar por lo menos 20 enfermedades crónicas, sumando así años a tu vida.
El NO hacer ejercicio puede aumentar la mortalidad tanto como fumar o ser obeso.
El ejercicio disminuye 20-35% el riesgo de presentar enfermedades como los infartos al corazón o al cerebro.
El ejercicio físico regular disminuye un 30-40% el riesgo de presentar Diabetes Mellitus tipo II
El ejercicio físico disminuye entre un 20-30% el riesgo de presentar Cáncer de Colon y un 20% el riesgo de presentar un Cáncer de mama.
El ejercicio aeróbico a cualquier edad, mejora las funciones cognitivas, especialmente la velocidad para pensar, la atención y la capacidad para resolver problemas.
El ejercicio físico disminuye un 20-30% el riesgo de tener Depresión un 20% el riesgo de presentar una Demencia.
En la esquizofrenia, el ejercicio físico disminuye los síntomas positivos (como las alucinaciones) y mejora los síntomas negativos (como la apatía o desmotivación).
El ejercicio físico mejora la calidad de vida, aumenta la autoestima y favorece una mejor reinserción social, laboral y escolar.
La actividad física disminuye la reaparición de síntomas psicóticos (o recaídas) y favorece la adherencia al tratamiento.
El ejercicio mejora tu calidad de sueño, disminuye la ansiedad y el estrés como también mejora tu autoestima.
Tomemos como ejemplo los beneficios concretos del ejercicio más simple de todos, CAMINAR:
Caminar 14 cuadras al día puede disminuir tu riesgo a la mitad de tener Alzheimer los próximos 5 años.
Caminar 30 min al día, 4 días a la semana, puede reducir el riesgo de que tengas diabetes en un 60%.
Caminar 20 minutos al día disminuye 3 kg de grasa corporal al año.
Caminar prolonga tu expectativa de vida en 2-15 minutos por cada minuto caminado.
Por otro lado, el caminar o andar en bicicleta puede ser de gran aporte para tu comunidad. Primero reduciendo los costos de transporte y por otro lado cuidando el medio ambiente al disminuir el tráfico y la contaminación.
La depresión afecta a un número importante de personas en el mundo.
Muchas veces se utiliza ese nombre para describir la tristeza o los cambios en el ánimo asociado a situaciones estresantes de la vida diaria, pero no se trata de lo mismo.
La depresión es un síndrome que afecta varias áreas del funcionamiento de las personas, incluyendo:
el ánimo (sensación de tristeza que se mantiene por semanas),
la motivación o ganas de hacer cosas y,
la capacidad de disfrutar.
También puede afectar otras áreas como la capacidad de pensar adecuadamente o tomar decisiones, produce sensación de falta de energía, problemas para dormir, desinterés en la sexualidad, pensamientos de culpa o de baja autoestima, cambios en el apetito, entre otras cosas.
Se trata de un problema de salud serio, que produce sufrimiento en las personas que lo padecen y en sus familiares, y que puede estar asociada al suicidio. En jóvenes, esto es particularmente importante porque el suicidio representa la segunda causa de muerte después de los accidentes.
Una dieta balanceada incluye bastantes frutas y verduras, 5 porciones al día.
Una porción puede ser: una fruta (ej. una manzana o plátano), media palta, una cuchara de frutos secos, un vaso de 150ml de jugo de fruta, 3 cucharadas de vegetales o legumbres.
Puede incluir más frutas y verduras en tu dieta al añadir frutos secos a su cereal, comer más de un vegetal con tus comidas, tomar jugos de fruta, remplazar colaciones no sanas (chocolate, papas fritas) por fruta, las frutas y verduras en conserva también cuentan (trate de que sean sin sal o azúcar añadidas).
Prefiera los cereales integrales: pan, arroz y fideos integrales.
Ingiera productos lácteos descremados (yoghurt, leche).
Prefiera el agua en vez de jugos o bebidas.
Coma porciones pequeñas de carne, para disminuir su ingesta de grasa.
Evite productos con grasas saturadas (galletas, tortas, mantequilla, frituras etc).
Evite productos con grasas saturadas, alto contenido de azúcar o sal (fíjese en los sellos negros).
El efecto del alcohol en tu cuerpo dependerá de muchos factores: cuánto pesas; qué tan sano te encuentras; qué tan frecuentemente bebes; el ánimo que tienes al momento de beber y el entorno en que lo haces (personas y lugares). A esto hay que agregar las interacciones que el alcohol pueda tener con medicamentos que las personas estén tomando, sobre todo si están ya en tratamiento para alguna condición de salud mental.
Ser más activo físicamente puede traer varios beneficios. No solo puede ayudar a mantener un peso saludable y buen tono muscular, si no que, a prevenir y manejar por lo menos 20 condiciones crónicas, sumando así años a su vida. Por ejemplo, al hacer actividad física disminuye en un tercio aproximadamente la probabilidad de desarrollar enfermedades como la enfermedad coronaria, accidentes cerebrovasculares, cáncer de colon y de mama. En el caso de la diabetes esta reducción de riesgo puede llegar hasta un 40%. Por otro lado, es bueno para la salud mental y calidad de vida. Reduce el riesgo en un 20-30% de deterioro cognitivo en adultos mayores y de depresión en adultos, teniendo incluso un efecto antidepresivo en las personas que ya sufren de depresión. También mejora las funciones cognitivas, especialmente la atención y capacidad de resolver problemas. Mejora la calidad de sueño, disminuye la ansiedad y el estrés como también mejora la autoestima.
Por otro lado, el caminar o andar en bicicleta puede ser de gran aporte para la comunidad. Primero reduciendo los costos de transporte y por otro lado cuidando el medio ambiente al disminuir el tráfico y la contaminación.
En personas con psicosis se han visto efectos positivos del ejercicio en algunos síntomas difíciles de tratar. Se ha visto que disminuye síntomas como las alucinaciones y mejora otros síntomas como la desmotivación y las funciones cognitivas. Al mismo tiempo disminuye las recaídas y favorece la adherencia al tratamiento como también favorece una mejor reinserción social, laboral y escolar mejorando así la calidad de vida. Por otro lado, la actividad física ayuda a disminuir los factores de riesgo cardiovascular, lo que es muy importante considerando los efectos que los medicamentos pueden tener en el peso y otras mediciones corporales. Por todas estas cosas, la actividad física se ha convertido en una indicación clave para las personas con un episodio psicótico.
Toda actividad física aporta. Caminar, por ejemplo, produce los siguientes beneficios:
Caminar 9.5 km a la semana puede disminuir el riesgo a la mitad de tener Alzheimer los próximos 5 años.
Caminar 30 min al día, 4 días a la semana puede reducir el riesgo de diabetes en un 60%.
Caminar 20 minutos al día va a quemar 3 kg de grasa corporal al año.
Caminar 20-25 minutos a la semana puede extender la expectativa de vida por varios años.
Caminar 1 minutos al día extiende la expectativa de vida 2-15 minutos.
Mujeres que caminan una hora al día, 5 días a la semana, y consumen 1500 calorías pueden perder hasta 11 kilos.
Mujeres que caminan regularmente tiene 31% menos riesgo de desarrollar cáncer de colon que las que ejercitan menos de una hora a la semana.
Ser más activo físicamente puede traer varios beneficios. No solo puede ayudar a mantener un peso saludable y buen tono muscular, si no que a prevenir y manejar por lo menos 20 condiciones crónicas, sumando así años a su vida. Por ejemplo, al hacer actividad física disminuye en un tercio aproximadamente la probabilidad de desarrollar enfermedades como la enfermedad coronaria, accidentes cerebrovasculares, cáncer de colon y de mama. En el caso de la diabetes esta reducción de riesgo puede llegar hasta un 40%. Por otro lado, es bueno para la salud mental y calidad de vida. Reduce el riesgo en un 20-30% de deterioro cognitivo en adultos mayores y de depresión en adultos, teniendo incluso un efecto antidepresivo en las personas que ya sufren de depresión. También mejora las funciones cognitivas, especialmente la atención y capacidad de resolver problemas. Mejora la calidad de sueño, disminuye la ansiedad y el estrés como también mejora la autoestima.
Por otro lado, el caminar o andar en bicicleta puede ser de gran aporte para la comunidad. Primero reduciendo los costos de transporte y por otro lado cuidando el medio ambiente al disminuir el tráfico y la contaminación.
En personas con psicosis se han visto efectos positivos del ejercicio en algunos síntomas difíciles de tratar. Se ha visto que disminuye los síntomas positivos (como las alucinaciones) y mejora los negativos (como la desmotivación) y las funciones cognitivas. Al mismo tiempo disminuye las recaídas y favorece la adherencia al tratamiento como también favorece una mejor reinserción social, laboral y escolar mejorando así la calidad de vida. Por otro lado, su acción disminuyendo los factores de riesgo cardiovascular es muy importante considerando que este muchas veces se ve aumentado con el uso de medicamentos. Por todas estas cosas, la actividad física se ha convertido en una indicación más para las personas con un episodio psicótico.
Tomemos como ejemplo los beneficios concretos del ejercicio más simple de todos, caminar.
Caminar 9.5 km a la semana puede disminuir el riesgo a la mitad de tener Alzheimer los próximos 5 años.
Caminar 30 min al día, 4 días a la semana puede reducir el riesgo de diabetes en un 60%.
Caminar 20 minutos al día va a quemar 3 kg de grasa corporal al año.
Caminar 20-25 minutos a la semana puede extender la expectativa de vida por varios años.
Caminar 1 minutos al día extiende la expectativa de vida 2-15 minutos.
Mujeres que caminan una hora al día, 5 días a la semana, y consumen 1500 calorías pueden perder hasta 11 kilos.
Mujeres que caminan regularmente tiene 31% menos riesgo de desarrollar cáncer de colon que las que ejercitan menos de una hora a la semana.
Tener una buena noche de sueño ayuda a sentirte energizado, enfocado y motivado. Tener problemas con el sueño puede afectarte física y mentalmente. La adolescencia es un tiempo donde ocurren muchos cambios en tu “reloj biológico” que impactan tu patrón de sueño, por lo que es frecuente tener alteraciones del sueño.
Aquí hay algunos consejos para dormir mejor:
Desarrollar una rutina de sueño puede ayudarte a dormir mejor. Para eso, trata de despertarte alrededor de la misma hora todos los días, salir de la cama cuando despiertes, y acostarte alrededor de la misma hora todos los días.
Relájate antes de ir a dormir. Algunos leen, otros escuchan radio. OJO que a veces la TV activa…
Haz ejercicio regularmente pero evita ejercicio intenso cerca de la hora de dormir.
Evita mucha comida o alcohol en la noche.
Evita la cafeína después de almuerzo.
Ten una pieza silenciosa y oscura.
Apaga el teléfono, computador y otros artículos electrónicos antes de dormir.
Si no puedes dormirte, levántate y haz algo relajante. Vuelve a la cama cuando sientas sueño.
Si frecuentemente tienes problemas para dormir háblalo con tu médico.
La depresión afecta a un número importante de personas en el mundo.
Muchas veces se utiliza ese nombre para describir la tristeza o los cambios en el ánimo asociado a situaciones estresantes de la vida diaria, pero no se trata de lo mismo.
La depresión es un síndrome que afecta varias áreas del funcionamiento de las personas, incluyendo:
el ánimo (sensación de tristeza que se mantiene por semanas),
la motivación o ganas de hacer cosas y,
la capacidad de disfrutar.
También puede afectar otras áreas como la capacidad de pensar adecuadamente o tomar decisiones, produce sensación de falta de energía, problemas para dormir, desinterés en la sexualidad, pensamientos de culpa o de baja autoestima, cambios en el apetito, entre otras cosas.
En jóvenes, es un problema particularmente importante porque la depresión puede estar asociada a deseos de no vivir o ideas suicidas más elaboradas. La aparición de estas ideas es una señal de alerta para buscar ayuda y/o aceptar recibir apoyo.
El consumo recreacional de marihuana ha aumentado en Chile durante los últimos años, sobre todo en la población de jóvenes menores de 30 años. Por lo mismo, una parte importante de las personas que han presentado un episodio de psicosis han consumido marihuana, ocasional o regularmente, a lo largo de su vida.
La psicosis puede presentarse en diferentes enfermedades, dentro de las cuales están:
Psicosis secundaria al consumo de sustancias: Tanto la intoxicación como la abstinencia al consumo de sustancias (como marihuana, cocaína o pasta base de cocaína) puede producir síntomas psicóticos.
Episodios Psicóticos Breves Reactivos: Pueden producirse síntomas psicóticos asociados a diferentes estresores mayores. Generalmente tienen una aparición y recuperación rápida.
Esquizofrenia: Se caracteriza por la persistencia de síntomas psicóticos por al menos 6 meses.
Depresión con síntomas psicóticos: Los episodios depresivos severos pueden acompañarse de síntomas psicóticos como parte del estado depresivo
Trastorno Bipolar: Los episodios maníacos o mixtos en el Trastorno Bipolar también pueden presentar síntomas psicóticos. Lo mismo puede ocurrir en los episodios depresivos dentro de un trastorno bipolar.
Síntomas psicóticos secundarios a una enfermedad médica: Los síntomas psicóticos pueden ser una manifestación de otras enfermedades médicas, como enfermedades infecciosas o inflamatorias del sistema nervioso central, epilepsia, o enfemedades endocrinometabólicas entre otras.
La psicosis (a veces denominado “estar psicoseado”) se caracteriza por la aparición de diferentes síntomas que producen un intenso malestar en quienes lo presentan. Estos síntomas pueden ser:
Alucinaciones: Se percibe, a través de los sentidos, sensaciones que no son reales o que otros no perciben. Por ejemplo, escuchar voces o ver cosas que no son reales.
Ideas delirantes: Pensamientos o ideas que se creen firmemente, pero que no son reales. Las ideas pueden ser de diferentes temas, siendo una de las más frecuentes las ideas de persecución o de daño. Por ejemplo, tener la idea que lo están envenenado cada vez que se come algo o que lo espían a través de cámaras en todos los lugares donde se va. En ocasiones, al principio, estas ideas pueden no ser tan claras, como por ejemplo tener solamente la idea que todos lo observan o comentan sobre él.
Pensamiento desorganizado o confuso: Quienes presentan una psicosis, pueden referir que tienen dificultades para pensar o seguir una conversación, o tienen la impresión de que los otros no entienden lo que se dice. Muchas veces, relacionado con este pensamiento más “enredado”, también hay dificultades para concentrarse. En ocasiones, la gente puede decir que no entiende lo que dice o que habla “incoherencias”.
Conductas extrañas: En la psicosis pueden aparecer acciones o conductas extrañas que cuesta comprender para quien las observa y que no son habituales para esa persona. Por ejemplo, un aislamiento social excesivo y que no es comprensible o agresividad o comportarse como si estuviera “perseguido” u observarse un deterioro en el cuidado personal.
Cambios en el comportamiento de las emociones: Quienes presenta una psicosis pueden presentar cambios en los sentimientos o emociones. Por ejemplo, pueden comenzar a sentir angustia o ansiedad porque sienten que algo está ocurriendo y no lo logran comprender o explicar; pueden sentir desmotivación persistente; o sentir que los sentimientos o emociones están vacíos o planos; o cambios en el estado de ánimo que muchas veces está asociado a las alucinaciones, a las ideas delirantes que están apareciendo o al pensamiento desorganizado o confuso.
El primer episodio de psicosis se presenta con más frecuencia en la adolescencia y adultez joven. El tratamiento de la psicosis es fundamental para una adecuada recuperación, así como la demora en el tratamiento puede producir un gran impacto individual, familiar y social. La intervención precoz y a tiempo es fundamental para mejorar el pronóstico.
Tener una buena noche de sueño ayuda a sentirse energizado, enfocado y motivado. Tener problemas con el sueño puede afectar en cómo se siente física y mentalmente, pudiendo ser un gatillante de recaídas en distintas enfermedades de salud mental. La adolescencia es un tiempo donde ocurren muchos cambios en el “reloj biológico” que impacta en el patrón de sueño de nuestros hijos, por lo que es frecuente que tengan alteraciones del sueño.
Aquí hay algunos consejos para mejorar nuestro sueño y el de nuestros hijos:
Desarrolle una rutina de sueño puede ayudar a dormir mejor. Para hacer eso trate de despertarse alrededor de la misma hora todos los días, salir de la cama cuando despierte, y acostarse alrededor de la misma hora todos los días.
Relájese antes de ir a dormir con un baño caliente, leyendo un libro o escuchando radio.
Haga ejercicio regularmente, pero evite hacer ejercicio intenso cerca de la hora de dormir.
Evite mucha comida o alcohol en la noche.
Evite la cafeína después de almuerzo.
Tenga una pieza silenciosa y oscura.
Apague el teléfono, computador y otros artículos electrónicos antes de dormir.
Si no puedes dormirse, levántese y haga algo relajante. Vuelva a la cama cuando sienta sueño.
Si frecuentemente tiene problemas para dormir háblelo con su médico.
Muchas personas no consideran al alcohol como una droga, pero es la sustancia más ampliamente usada en Chile. Por lo mismo, es muy frecuente su uso entre jóvenes en general y entre personas que han presentado un episodio de psicosis.
El efecto del alcohol en tu cuerpo dependerá de muchos factores: cuánto pesas, que tan sano te encuentras, que tan frecuente bebes, el ánimo que tienes al momento de beber y el entorno en que lo haces (personas y lugares). A esto hay que agregar las interacciones que el alcohol pueda tener con medicamentos que las personas estén tomando, sobre todo si están ya en tratamiento para alguna condición de salud mental. Medicamentos como las benzodiazepinas (Ej. Clonazepam, Lorazepam, alprazolam, etc.) o los antipsicóticos (Ej. Risperidona, olanzapina, clozapina, quetiapina, etc.) pueden potenciar el efecto hipnótico del alcohol o hacer más impredecibles otros efectos que se puedan generar.
Por todo lo anterior, es que NO se recomienda el uso de alcohol si es que estás usando algún psicofármaco o si estás en tratamiento por un episodio de psicosis. En caso de que de todas maneras quisieras usarlo, te sugerimos siempre conversarlo antes con el equipo de profesionales de salud mental que acompañe tu tratamiento.
NO se recomienda el uso de alcohol si es que estás usando algún psicofármaco o si estás en tratamiento por un episodio de psicosis. Medicamentos como las benzodiazepinas (Ej. Clonazepam, Lorazepam, alprazolam, entre otros) o los antipsicóticos (Ej. risperidona, olanzapina, clozapina, quetiapina, etc.) pueden potenciar el efecto hipnótico del alcohol o hacer más impredecible otros efectos que se puedan generar.
En caso de que de todas maneras quisieras usarlo, te sugerimos siempre conversarlo antes con el equipo de profesionales de salud mental que acompañe tu tratamiento.
La psicosis puede presentarse en diferentes enfermedades, dentro de las cuales están:
Psicosis secundaria al consumo de sustancias: Tanto la intoxicación como la abstinencia al consumo de sustancias (como marihuana, cocaína o pasta base de cocaína) puede producir síntomas psicóticos.
Episodios Psicóticos Breves Reactivos: Pueden producirse síntomas psicóticos asociados a diferentes estresores mayores. Generalmente tienen una aparición y recuperación rápida.
Esquizofrenia: Se caracteriza por la persistencia de síntomas psicóticos por al menos 6 meses.
Depresión con síntomas psicóticos: Los episodios depresivos severos pueden acompañarse de síntomas psicóticos como parte del estado depresivo.
Trastorno Bipolar: Los episodios maníacos o mixtos en el Trastorno Bipolar también pueden presentar síntomas psicóticos. Lo mismo puede ocurrir en los episodios depresivos dentro de un trastorno bipolar.
Síntomas psicóticos secundarios a una enfermedad médica: Los síntomas psicóticos pueden ser una manifestación de otras enfermedades médicas, como enfermedades infecciosas o inflamatorias del sistema nervioso central, epilepsia, o enfemedades endocrinometabólicas entre otras.
A veces es difícil seguir dietas muy estrictas, pero algunos pequeños cambios en nuestros ambientes nos pueden ayudar a comer mejor.
Caliente tu comedor, temperaturas más heladas nos llevan a comer más.
Tenga menos comida chatarra y solo en pequeñas cantidades disponible en su casa.
Ponga fruta en los estantes de tu cocina, en lugares visibles, así la comerá más.
Use platos y cucharas pequeñas.
En reuniones sociales siéntese lejos de la comida chatarra.
Cuando coma no vea televisión, lea o mire internet. Comerá menos.
Como la mayoría de los trastornos psiquiátricos y enfermedades médicas, la depresión aparece como resultado de una interacción compleja entre factores biológicos, que incluyen el riesgo genético, y factores psicológicos y ambientales o sociales. Si se reúnen las condiciones ambientales suficientes y una mayor vulnerabilidad individual, entonces surge la enfermedad.
Las relaciones sociales son muy importantes para tu bienestar. Es bueno tener tiempo para uno mismo, pero los amigos pueden proveer un apoyo cuando las cosas no están funcionando bien. Pasar tiempo con amigos es muy importante para mantener y crear amistades. Involucrarse en trabajo de voluntarios, pasatiempos, equipos, clubs, comités o deportes puede ayudar a sentirse conectado con la comunidad y para conocer nuevas personas. Si no te sientes bien como para salir, incluso una llamada telefónica, email o mensaje puede ayudar a sentirse conectado con amigos o familiares.
SI es posible consumir alcohol sin que este tenga consecuencias negativas sobre la salud física y mental.
El Consumo Controlado de Alcohol (CCA), es una forma de beber alcohol que reviste un mínimo riesgo, tanto en lo agudo (accidentabilidad, intoxicación), como en el crónico (deterioro hepático, cerebral). Existen ciertos parámetros internacionalmente consensuados y científicamente validados, que establecen qué y cómo sería un CCA.
Esta forma de uso NO está indicada si el consumo alcanza un nivel de abuso (francos problemas secundarios, de tipo laboral, legal, familiar, o uso en situaciones de gran riesgo hacia si u otros) o de dependencia (con síntomas de dependencia física al alcohol). En estas dos situaciones, la indicación es la total abstinencia al alcohol, muchas veces de por vida.
En el CCA el tema central es el “control de la alcoholemia”, vale decir, tener un modo de beber alcohol que permita mantener la alcoholemia bajo 0,5 % (miligramos de alcohol etílico por 100 mililitros de sangre). Se establecen algunas normas básicas en cuanto a cantidad:
Hombres: no más de 3-4 “tragos” por evento.
Mujeres: no más de 3 “tragos” por evento.
Un “trago” es:
330 ml de cerveza (una lata)
150 ml de vino (una copa mediana llena)
45 ml de licor destilado (equivalente a un combinado o un whisky simple)
La recomendación para un CCA es tomar un trago cada 45 minutos, como velocidad mínima de consumo. Esto da tiempo al hígado de metabolizar el alcohol ingerido, antes de seguir bebiendo. Además, se recomienda evitar el consumo solitario, dejándolo sólo para reuniones e instancias sociales.
Puedes obtener más información en torno al consumo de alcohol en:
www.neveria.cl
www.tomoelcontrol.cl
www.headspace.org.au
Si has usado marihuana alguna vez o si tienes conocidos que lo han hecho, puedes conocer que los efectos de la marihuana son variables y dependen de varios factores. Hay factores individuales relacionados con las personas que usan esta sustancia. Con marihuana, algunas personas sólo presentarán efectos subjetivos positivos como sensación de “relajo”, mayor creatividad u otras sensaciones placenteras. Sin embargo, otras personas pueden experimentar sensaciones desagradables como aumento de angustia, sensación de ser observado, de estar en riesgo de ser dañado por otros y en casos más extremos, experimentar voces o ruidos de personas que no están a su alrededor (alucinaciones). Este efecto variable es consecuencia de diferentes vulnerabilidades biológicas cerebrales que las personas tienen.
Investigaciones nacionales e internacionales concluyen que el tratamiento rápido y precoz de la psicosis se relaciona a un mejor pronóstico. Es por ello que el tratamiento se centra en:
Tratar los síntomas psicóticos con fármacos antipsicóticos en las menores dosis efectivas posibles.
Aprender acerca de la enfermedad y sobre las situaciones de riesgo para volver a presentar una psicosis.
Lograr la mayor funcionalidad posible luego de transcurrido el episodio psicótico, con apoyo psicosocial individual y familiar.
Cuidar la salud física.
Evitar el estigma y el aislamiento social asociados a la psicosis.
Sea socialmente activo e involúcrese
Las relaciones sociales son muy importantes para su bienestar. Está bien tener tiempo para uno mismo, pero los amigos pueden proveer un apoyo cuando las cosas no están funcionando bien. Pasar tiempo con amigos y familia es muy importante para mantener y crear amistades. Involucrarse en organizaciones locales, trabajo de voluntarios, pasatiempos, equipos, clubs, comités o deportes puede ayudar a sentirse conectado con la comunidad y conocer nuevas personas. Si no se siente bien como para salir, incluso una llamada telefónica, email o mensaje de texto puede ayudar a sentirse conectado con amigos o familiares.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para adultos entre 18 y 64 años realizar 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa. La actividad se puede realizar en sesiones de 10 minutos como mínimo por vez.
Actividad física moderada: actividad donde se acelera el corazón, se respira más rápido y comienzas a sudar, pero puedas llevar una conversación. Por ejemplo , caminar rápido.
Actividad física vigorosa: Actividad física donde ya no puedes llevar una conversación mientras la realizas.
La organización mundial de la salud (OMS) recomienda para adultos entre 18 y 64 años realizar 150 minutos semanales de actividad física moderada (se acelera el corazón, respiras más rápido y comienzas a sudar, pero puedas llevar una conversación. ej. caminar rápido) o 75 minutos de actividad física vigorosa (no puedes llevar una conversación). La actividad se puede realizar en sesiones de 10 minutos como mínimo por vez.
Disminuir el tiempo de inactividad es igual de importante, ya que se ha visto que este puede ser dañino por sí solo, aunque uno cumpla la dosis de ejercicio recomendada, siendo un factor de riesgo de mortalidad tan importante como el fumar o ser obeso. Las personas físicamente inactivas tienen un 28% más de probabilidades de morir que las que hacen actividad física.
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Es posible consumir alcohol sin que este tenga consecuencias negativas sobre la salud física y mental. El Consumo Controlado de Alcohol (CCA), es una forma de beber alcohol que reviste un mínimo riesgo para producir efectos tanto agudos (accidentabilidad, intoxicación) o crónicos (deterioro hepático, cerebral). Existen ciertos parámetros internacionalmente acordados y científicamente validados, que establecen qué y cómo sería un CCA.
En el CCA el tema central es el “control de la alcoholemia”, vale decir, tener un modo de beber alcohol que permita mantener la alcoholemia bajo 0,5 % (miligramos de alcohol etílico por 100 mililitros de sangre). Se establecen algunas normas básicas en cuanto a cantidad:
Hombres: no más de 3-4 “tragos” por evento.
Mujeres: no más de 3 “tragos” por evento.
Un “trago” es:
330 ml de cerveza (una lata)
150 ml de vino (una copa mediana llena)
45 ml de licor destilado (equivalente a un combinado o un whisky simple)
La recomendación para un CCA es tomar un trago cada 45 minutos, como velocidad mínima de consumo. Esto da tiempo al hígado de metabolizar el alcohol ingerido, antes de seguir bebiendo. Además, se recomienda evitar el consumo solitario, dejándolo sólo para reuniones e instancias sociales.
Si tu consumo de alcohol es más excesivo que lo que acabamos de describir, podrías presentar un consumo que alcanza un nivel de abuso (francos problemas secundarios, de tipo laboral, legal, familiar, o uso en situaciones de gran riesgo hacia si u otros) o de dependencia (con síntomas de dependencia física al alcohol). Es muy importante que el consumo de alcohol sea controlado por ti y no que que alcohol controle tu consumo.
Puedes obtener más información en torno al consumo de alcohol en:
Hay muchas maneras de incorporar la actividad física en tu vida y debes hacerlo a tu manera. Recuerda que cada pequeño esfuerzo cuenta, y hacer algo es mejor que no hacer nada. Comienza haciendo lo que puedas, pero en forma regular e intenta después averiguar cómo ir aumentando la actividad física. Si hace tiempo que no haces ejercicio, empieza despacio. Al cabo de varias semanas o meses, intensifica tus actividades: hazlas más prolongadas y frecuentes.
Ahora recuerda que la mayoría de los resultados del ejercicio no son instantáneos, por lo que es importante que tengas metas realistas. Puede tomar varias semanas en que veas mejoría en tu fuerza, duración y pierdas peso. Acuérdate que el ejercicio es más que perder peso, por lo que no uses la pesa como única medida de progreso.
Recuerda que caminar es hacer ejercicio. Al principio, puedes caminar 10 minutos al día durante unos cuantos días hasta por 2 semanas. Después, puedes aumentar el tiempo y los días y llegar un poco más lejos. Intenta caminar 15 minutos en lugar de 10, luego caminar más días a la semana. Cuando lo hagas sin dificultad, intenta caminar más rápido.
Aquí van algunas ideas para incorporar el ejercicio a tu rutina diaria:
Encuentra una actividad física que te guste (futbol, nadar, juegos en equipo, bicicleta) y haz un plan para hacerlo regularmente.
Piensa en lo que haces regularmente y encuentra tiempo donde puedas calzar una rutina de caminata.
Camina rápidamente por 5 min en cualquier dirección desde la puerta de tu casa y luego de vuelta. Si repites esto 3 veces al día, vas haber caminado 30 minutos.
Cuando estés solo camina rápidamente.
Camina en el horario de almuerzo o recreos.
Júntate con un amigo a caminar, mas que ha comer o ver televisión.
Usa la bicicleta o camina, también ahorrarás dinero.
Bájate del metro o micro una o dos paradas antes de tu destino final y camina.
Pon tu música favorita en la casa y baila.
El aseo de la casa (barrer, trapear, lavar ventanas, hacer el jardín) puede significar una actividad física importante.
Usa las escaleras en vez del ascensor o escaleras mecánicas.
Averigua en tu municipalidad sobre cursos y clases de actividad física disponibles.
Y algunas ideas para evitar el sedentarismo o inactividad:
Pararse después de mucho tiempo sentado (5 min de pie por cada hora sentado) acelera el metabolismo, mejora la circulación y mejora el colesterol.
Levántate en los comerciales de tus programas favoritos para dosis cortas de ejercicio como abdominales o sentadillas.
Estírate en tu silla cada media hora.
El consumo recreacional de marihuana ha aumentado en Chile durante los últimos años, sobre todo en la población de jóvenes menores de 30 años. Por lo mismo, una parte importante de las personas que han presentado un episodio de psicosis han consumido marihuana, ocasional o regularmente, a lo largo de su vida.
Si has usado marihuana alguna vez o si tienes conocidos que lo han hecho, puedes conocer que los efectos de la marihuana son variables y dependen de varios factores.
Hay factores individuales relacionados con las personas que usan esta sustancia. Con marihuana, algunas personas sólo presentarán efectos subjetivos positivos como sensación de “relajo”, mayor creatividad u otras sensaciones placenteras. Sin embargo, otras personas pueden experimentar sensaciones desagradables como aumento de angustia, sensación de ser observado, de estar en riesgo de ser dañado por otros y en casos más extremos, experimentar voces o ruidos de personas que no están a su alrededor (alucinaciones). Este efecto variable es consecuencia de diferentes vulnerabilidades biológicas cerebrales que las personas tienen.
Los otros factores que influyen en el efecto de la marihuana están relacionados son su potencia y la frecuencia en que se use.
La potencia está determinada por el porcentaje de delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ9-THC), que contenga la marihuana que se utiliza. A mayor porcentaje de THC, mayor potencia. Se estima que una marihuana es de alta potencia cuando su composición de THC es mayor a 15%. A mayor potencia, mayor es el riesgo de desarrollar efectos adversos a su uso como son la dependencia o los episodios psicóticos.
La frecuencia de uso de la marihuana también influirá en su potencial efecto negativo. A mayor frecuencia, más riesgo de los efectos adversos ya señalados.
En personas que ya han presentado un episodio de psicosis en su vida, es altamente recomendado NO utilizar marihuana en ninguna de sus presentaciones o potencias.
La evidencia científica actual indica que el uso de marihuana es uno de los factores que más influye en la recaída sintomática en jóvenes y adolescentes que ya han experimentado un episodio de psicosis.
Si estas ya en tratamiento y deseas usar marihuana, te invitamos a conversarlo con los profesionales de salud mental que te atienden antes de realizarlo.
Si eres usuario de marihuana, y has experimentado alguno de los efectos negativos que mencionamos aquí, es muy aconsejable que consultes con algún profesional de salud y/o de salud mental para recibir orientación en el tema.
El estrés es la sensación de estar bajo mucha presión, mental o emocional. El estrés aumenta hormonas en su cuerpo que ayudan a lidiar con amenazas. Sus niveles de hormonas de estrés usualmente vuelven a la normalidad una vez que la presión o estrés ha pasado. Un pequeño nivel de estrés puede ser útil, puede motivarlo a tomar acción. Sin embargo, si está constantemente bajo estrés, las hormonas de estrés se quedarán en su cuerpo. Esto puede provocar síntomas molestos.
Distintas cosas pueden producir estrés (situaciones, eventos etc). Si sabe que es lo que lo está estresando puede encontrar maneras para reducirlo. Por otro lado nuestros pensamientos también pueden influir en el nivel de estrés que sentimos. Preocuparse por un problema a veces puede ser útil y puede llevarnos a hacer un plan para resolverlo. Sin embargo, algunas veces nos centramos en lo negativo o nos podemos preocupar por cosas que nunca van a pasar o que no se pueden cambiar. Este tipo de preocupaciones pueden llevarnos a sentir estrés.
El efecto de la marihuana está relacionado son su potencia y la frecuencia con que se use. La potencia está determinada por el porcentaje de delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ9-THC), que contenga la marihuana que se utiliza. A mayor porcentaje de THC, mayor potencia. Se estima que una marihuana es de alta potencia cuando su composición de THC es mayor a 15%. A mayor potencia, mayor es el riesgo de desarrollar efectos adversos a su uso como son la dependencia o los episodios psicóticos.
La frecuencia de uso de la marihuana también influirá en su potencial efecto negativo. A mayor frecuencia, más riesgo de los efectos adversos ya señalados.
Hay muchas maneras de incorporar la actividad física en la vida, usted debe hacerlo a su propia manera. Cada pequeño esfuerzo cuenta, y hacer algo es mejor que no hacer nada. Una buena forma es comenzar haciendo lo poco que se pueda, e intentar después averiguar cómo ir escalando a más. Si hace tiempo que no realiza ejercicio, empiece despacio. Al cabo de varias semanas o meses, intensifique tus actividades: hágalas más prolongadas y frecuentes.
Ahora recuerde que la mayoría de los resultados del ejercicio no son instantáneos, así que es importante que tenga metas realistas. Puede tomar varias semanas en que vea mejorías en su fuerza, duración y pierda peso. Acuérdese que el ejercicio es más que perder peso, por lo que no use la pesa como única medida de progreso.
Recuerde que caminar es hacer ejercicio. Al principio, puede caminar 10 minutos al día durante unos cuantos días hasta transcurridas un par de semanas. Después puede aumentar el tiempo y los días, llegar un poco más lejos. Intenta caminar 15 minutos en lugar de 10, luego caminar más días a la semana. Cuando lo haga sin dificultad, intente caminar más rápido.
El estrés es la sensación de estar bajo mucha presión, mental o emocional. Un pequeño nivel de estrés puede ser útil, puede motivarte a tomar acción. Sin embargo, si estas constantemente bajo estrés, pueden aparecer síntomas molestos.
Distintas cosas pueden producir estrés, como situaciones, eventos, discusiones, entre otros. El saber qué te está estresando puede ayudarte a encontrar la manera de reducirlo. Por otro lado nuestros pensamientos también pueden influir en el nivel de estrés que sentimos. Preocuparte por un problema a veces puede ser útil, puede llevarnos a hacer un plan para resolverlo. Sin embargo algunas veces nos centramos en lo negativo o nos preocupamos por cosas que nunca van a pasar o que no se pueden cambiar. Este tipo de preocupaciones pueden llevarnos a sentir estrés.
El tratamiento para un primer episodio psicótico se encuentra garantizado por el plan GES-AUGE a través del tratamiento del primer episodio de esquizofrenia. Con esto, se garantiza una evaluación dentro de 20 días para el estudio diagnóstico y un seguimiento diagnóstico (para establecer el tipo de psicosis) de al menos 6 meses. Posteriormente, el seguimiento es permanente para los episodios psicóticos breves, los trastornos esquizofreniformes, las esquizofrenias, los trastornos esquizoafectivos y otros trastornos psicóticos (Ref Minsal…)
En el Programa ITP, trabajamos dentro del marco referencial del Plan GES-AUGE y realizamos las intervenciones sugeridas para el tratamiento de nuestros usuarios.
Hay factores muy precoces asociados a mayor riesgo, como son la falta de estimulación temprana o y la ausencia de relaciones afectivas seguras en los bebés y niños. Otras situaciones que aumentan el riesgo son la exposición a violencia física y/o verbal, la falta de oportunidades y de entornos adecuados para el aprendizaje y la ausencia de estimulación en el amplio sentido de la palabra.
En la medida que las personas avanzan en la edad se suman otros factores, como son, el abuso de drogas, el alcohol, la exposición a hechos traumáticos, la marginación social, entre otros.
Según la Organización Mundial de la Salud, en Chile casi un millón de personas sufren trastornos depresivos.
Hay factores muy precoces asociados a mayor riesgo, como son la falta de estimulación temprana o y la ausencia de relaciones afectivas seguras en los bebés y niños. Otras situaciones que aumentan el riesgo son la exposición a violencia física y/o verbal, la falta de oportunidades y de entornos adecuados para el aprendizaje y la ausencia de estimulación en el amplio sentido de la palabra.
En la medida que las personas avanzan en la edad se suman otros factores, como son, el abuso de drogas, el alcohol, la exposición a hechos traumáticos, la marginación social, entre otros.
La recuperación de un episodio psicótico es un proceso que necesita del trabajo conjunto del joven que ha experimentado el episodio psicótico, de su familia y del equipo tratante. Todos conforman un equipo que en la medida que se mantenga alineado y con un objetivo claro y consensuado, garantizará una recuperación más rápida y una mejor calidad de vida.
Las familias pueden potenciar el tratamiento integral en la medida que:
Refuercen los acuerdos realizados en conjunto con el joven y su equipo tratante.
Fomenten y apoyen la adherencia al tratamiento integral.
Apoyen los horarios y dosis de tratamiento farmacológico señalados por el médico tratante.
Opten por una mirada anti estigma respecto al tratamiento y el diagnóstico.
Se mantengan informados y participen en la toma de decisiones respecto a los medicamentos e intervenciones necesarias para mejorar el funcionamiento global.
Como posiblemente sabes, el consumo de otras sustancias es frecuente en jóvenes. El uso de cocaína, pasta base de cocaína, estimulantes como el éxtasis, o alucinógenos como el LSD, puede darse en un proceso de exploración. Muchas personas tendrán un consumo único, pero otras pueden presentar efectos secundarios negativos o desarrollar una adicción.
En el contexto de prevenir el desarrollo de una psicosis, o de evitar recaídas, si es que la psicosis ya se ha presentado, te recomendamos evitar este tipo de sustancias para evitar síntomas que pueden ser muy molestos para ti.
De todas maneras, en caso de tener más preguntas sobre el uso de estas u otras sustancias, acércate a los profesionales de salud (general o mental) más cercanos para poder dialogar en relación a los efectos del consumo.
El primer paso es darse cuenta de que es lo que lo está causando. Una vez que lo sepa será más fácil lidiar con la situación y centrarse en lo que puedes cambiar.
Busque ayuda práctica. Si puede cambiar lo que te está produciendo estrés, puede conseguir ayuda en cómo cambiarlo (consultorio, municipalidad etc).
Planifique su tiempo, esto puede hacerle sentir en mayor control de las cosas. Puede escribir listas de sus tareas pendientes: priorícelas según orden de importancia, comparta tareas con otros si puede, tome acción y no postergue sus tareas para más adelante, tareas complejas divídalas en pasos más sencillos.
Hable con alguien. Contarle a alguien sobre sus sentimientos puede ayudarle a manejar el estrés y alivianar tus preocupaciones.
Limite su uso de cafeína. La cafeína en el café, bebidas energéticas y en el té puede empeorar los síntomas de estrés en algunas personas. Puedes probar reduciéndola, lo que también le ayudará a dormir mejor.
Hacer ejercicio es una buena forma de disminuir el estrés.
Preocúpese de dormir bien.
Haga algo para usted diariamente. Es importante hacer algunas cosas porque quiere y no porque debe. Esto puede ser leer un libro, ver una película, o comer algo que te guste.
Use técnicas de relajación. Están disponibles en muchos lugares, sobre todo en internet y redes sociales.
La depresión se presenta con mayor frecuencia en mujeres (5,1%) por sobre a los hombres (3,6%). Esto obedece a múltiples factores, que incluyen la biología y los determinantes ambientales.
Hay que tomar en cuenta que, en nuestro país, las mujeres sufren de mayor exclusión, de menores oportunidades de desarrollo laboral y personal, de sexismo, que es la actitud de infravalorar las capacidades de una persona por su género.
Lamentablemente, tenemos frecuencias elevadas de violencia de género, de discriminación en los trabajos, de diferencias de sueldos sólo por ser mujer, de menor participación en puestos de decisión. Lo más importante de todo esto, es que son factores que modificables.
¡Encuentre una actividad física que le guste! y haga un plan para hacerlo regularmente.
Piense en lo que hace regularmente y encuentre tiempo donde incluir un tiempo de caminata.
Camine rápidamente por 5 min en cualquier dirección desde la puerta de su casa y luego de vuelta. Si repite esto 3 veces al día, va a haber caminado 30 minutos.
Cuando esté solo camine rápidamente.
Camine en el horario de almuerzo o recreos.
Reúnase con un amigo a caminar, más que a comer.
Deje el auto en la casa para viajes cortos.
Bájese del metro o micro una o dos estaciones antes de su destino final y camine.
Ponga su música favorita en la casa y baile.
El aseo de la casa (barrer, trapear, lavar ventanas, hacer el jardín) puede significar una actividad física importante.
Use las escaleras en vez del ascensor o escaleras mecánicas.
Averigüe en su municipalidad sobre cursos y clases de actividad física disponibles.
En personas que ya han presentado un episodio de psicosis en su vida, es altamente recomendado NO utilizar marihuana en ninguna de sus presentaciones o potencias.
La evidencia científica actual indica que el uso de marihuana es uno de los factores que más influye en la recaída sintomática en jóvenes y adolescentes que ya han experimentado un episodio de psicosis. Si estas ya en tratamiento y deseas usar marihuana, te invitamos a conversarlo con los profesionales de salud mental que te atienden antes de realizarlo.
Si eres usuario de marihuana, y has experimentado alguno de los efectos negativos que mencionamos aquí, es muy aconsejable que consultes con algún profesional de salud y/o de salud mental para recibir orientación en el tema.
El primer paso es darse cuenta de qué lo está causando. Una vez que lo sepas, será más fácil manejar con la situación y centrarte en lo que puedes cambiar. Aquí algunas recomendaciones:
Intenta soluciones prácticas. Hay cosas que son más difíciles de cambiar que otras. Primero, céntrate en las que puedes manejar.
Planifica tu tiempo, esto puede hacerte sentir en mayor control de las cosas. Escribe listas de tus tareas pendientes, priorízalas según orden de importancia, comparte tareas con otros si puedes, toma acción y no postergues tus tareas para mas adelante, tareas complejas divídelas en pasos más sencillos.
Habla con alguien. Contarle a alguien sobre tus sentimientos puede ayudarte a manejar el estrés y alivianar tus preocupaciones.
El ejercicio es una excelente forma de disminuir el estrés.
Preocuparte de dormir bien.
Haz algo que sea agradable para ti diariamente. Es importante hacer algunas cosas por que quieres no porque debes. Esto puede ser leer un libro, ver una película, escucha música que te gusta.
Usa técnicas de relajación, como cerrar los ojos en una posición cómoda y centrarte en tu respiración o en tu cuerpo. Si puedes tener alguna disciplina más permanente como hacer yoga, por ejemplo, hazlo.
Los síntomas de la psicosis también generan estrés. Si reaparecen, consulta al equipo de salud mental a la brevedad para que puedas contarle lo que te sucede y ver cómo manejarlo de la mejor manera.
La depresión se presenta con mayor frecuencia en mujeres (5,1%) por sobre a los hombres (3,6%).
Esto obedece a múltiples factores, que incluyen la biología y los determinantes ambientales.
Hay que tomar en cuenta que, en nuestro país, las mujeres sufren de mayor exclusión, de menores oportunidades de desarrollo laboral y personal, de sexismo, que es la actitud de infravalorar las capacidades de una persona por su género.
Lamentablemente, tenemos frecuencias elevadas de violencia de género, de discriminación en los trabajos, de diferencias de sueldos sólo por ser mujer, de menor participación en puestos de decisión.
Busca ayuda lo más pronto posible si sospechas que tienes síntomas psicóticos. Cuéntale a alguien en quien confíes lo que te sucede y tu malestar. Sabemos que entre antes puedas recibir ayuda, más rápida será tu recuperación. Los profesionales de la atención primaria, como los médicos generales, están capacitados para poder ayudarte inicialmente y, si lo requieres, te derivarán a un especialista en salud mental para continuar tu tratamiento.
Como posiblemente sabes, el consumo de otras sustancias es frecuente en jóvenes. El uso de cocaína, pasta base de cocaína, estimulantes como el éxtasis, o alucinógenos como el LSD, puede darse en un proceso de exploración. Muchas personas tendrán un consumo único, pero otras pueden presentar efectos secundarios negativos o desarrollar una adicción.
En el contexto de prevenir el desarrollo de una psicosis, o de evitar recaídas, si es que la psicosis ya se ha presentado, te recomendamos evitar este tipo de sustancias para evitar síntomas que pueden ser muy molestos para ti. De todas maneras, en caso de tener más preguntas sobre el uso de estas u otras sustancias, acércate a los profesionales de salud (general o mental) más cercanos para poder dialogar en relación a los efectos del consumo.
Pararse después de mucho tiempo sentado (5 min de pie por cada hora sentado) acelera el metabolismo, mejora la circulación y mejora el colesterol.
Levántese en los comerciales de sus programas favoritos para dosis cortas de ejercicio como abdominales o sentadillas.
Estírese en tu silla cada media hora.
El término ‘descompensación’ es utilizado frente a la re aparición de síntomas psicóticos con una intensidad suficiente como para intervenir en alguna de las áreas de la vida como por ejemplo en las relaciones interpersonales, ocupación, ciclos de sueño-vigilia, hábitos de higiene, entre otros.
Acuda al servicio de urgencias del Instituto.
Comuníquese con el Programa ITP para coordinar un control médico de sobrecupo.
Muchas personas no consideran al alcohol como una droga, pero es la sustancia más ampliamente usada en Chile. Por lo mismo, es muy frecuente su uso entre jóvenes en general y también entre personas que han presentado un episodio de psicosis.
El efecto del alcohol en las personas dependerá de muchos factores: cuánto pesa, que tan sano se encuentra, que tan frecuente bebe, el ánimo que tenga al momento de beber y el entorno en que lo hace (personas y lugares).
El consumo recreacional de marihuana ha aumentado en Chile durante los últimos años, sobre todo en la población de jóvenes menores de 30 años. Por lo mismo, una parte importante de las personas que han presentado un episodio de psicosis han consumido marihuana, ocasional o regularmente, a lo largo de su vida.
Muchas personas no consideran al alcohol como una droga, pero es la sustancia más ampliamente usada en Chile. Por lo mismo, es muy frecuente su uso entre jóvenes en general y entre personas que han presentado un episodio de psicosis.
El efecto del alcohol en las personas dependerá de muchos factores: cuánto pesa, que tan sano se encuentra, que tan frecuente bebe, el ánimo que tenga al momento de beber y el entorno en que lo hace (personas y lugares).
A lo anterior hay que agregar las interacciones que el alcohol pueda tener con medicamentos que las personas estén tomando, sobre todo si están ya en tratamiento para alguna condición de salud mental. Medicamentos como las benzodiazepinas (Ej. Clonazepam, Lorazepam, alprazolam, etc.) o los antipsicóticos (Ej. Risperidona, olanzapina, clozapina, quetiapina, etc.) pueden potenciar el efecto hipnótico del alcohol o hacer más impredecibles otros efectos que se puedan generar.
Los jóvenes que están en tratamiento de salud mental por una psicosis (u otras condiciones) están en un periodo de más vulnerabilidad al efecto del alcohol. Por lo mismo, las recomendaciones son más estrictas que en jóvenes que no están en tratamiento.
Como regla general, NO se recomienda el uso de alcohol si es que las personas están usando algún psicofármaco o si están en tratamiento por un episodio de psicosis. Esta regla se puede revisar en forma periódica en conjunto con los padres y profesionales de salud, para actuar de manera coordinada y favoreciendo los cuidados del joven.
En caso de que no existan antecedentes previos de dependencia al alcohol (alcoholismo) por la persona, se puede utilizar cerveza SIN alcohol como estrategia para abordar este tipo de consumo.
El diagnóstico se realiza mediante una entrevista en la que se evalúan los distintos aspectos que están involucrados en este trastorno. Esto puede hacerlo personal de salud (psicólogos/as y/o médicos generales) en el centro de salud correspondiente al sector donde vives. A veces se necesita de más de una entrevista para poder realizar el diagnóstico. Si tu sistema de salud es privado puedes solicitar una hora de evaluación con algún psicólogo/a o médico general para que realice una primera evaluación.
Es posible consumir alcohol sin que este tenga consecuencias negativas sobre la salud física y mental.
El Consumo Controlado de Alcohol (CCA), es una forma de beber alcohol que reviste un mínimo riesgo, tanto en lo agudo (accidentabilidad, intoxicación), como en el crónico (deterioro hepático, cerebral). Existen ciertos parámetros internacionalmente consensuados y científicamente validados, que establecen qué y cómo sería un CCA.
Esta forma de uso NO está indicada si el consumo alcanza un nivel de abuso (francos problemas secundarios, de tipo laboral, legal, familiar, o uso en situaciones de gran riesgo hacia si u otros) o de dependencia (con síntomas de dependencia física al alcohol). En estas dos situaciones, la indicación es la total abstinencia al alcohol, muchas veces de por vida.
En el CCA el tema central es el “control de la alcoholemia”, vale decir, tener un modo de beber alcohol que permita mantener la alcoholemia bajo 0,5 % (miligramos de alcohol etílico por 100 mililitros de sangre). Se establecen algunas normas básicas en cuanto a cantidad:
Hombres: no más de 3-4 “tragos” por evento.
Mujeres: no más de 3 “tragos” por evento.
Un “trago” es:
330 ml de cerveza (una lata)
150 ml de vino (una copa mediana llena)
45 ml de licor destilado (equivalente a un combinado o un whisky simple)
La recomendación para un CCA es tomar un trago cada 45 minutos, como velocidad mínima de consumo. Esto da tiempo al hígado de metabolizar el alcohol ingerido, antes de seguir bebiendo. Además, se recomienda evitar el consumo solitario, dejándolo sólo para reuniones e instancias sociales.
Se puede obtener más información en torno al consumo de alcohol en:
www.neveria.cl (de donde parte de esta información ha sido sacada)
www.tomoelcontrol.cl
www.headspace.org.au
La depresión SI tiene tratamiento.
Los tratamientos deben ser integrales y considerar todos los factores que puedan influir en las personas a quienes se les diagnostica una depresión.
Las medidas preventivas son muy importantes. Sabemos que el deporte, las actividades sociales, la alimentación adecuada, y los ambientes libres de violencia ayudan a prevenir la aparición de estos cuadros.
El tratamiento debe tener una mirada amplia y abarcar distintos aspectos. Por un lado, evaluar factores de riesgo sociales o ambientales que pudieran estar contribuyendo a la aparición o mantenimiento del cuadro (por ejemplo, falta de trabajo, problemas familiares, dificultades laborales, entre otros). También se deben evaluar otros factores como enfermedades médicas (hipotiroidismo, dolor crónico, etc), consumo de drogas, y características psicológicas predisponentes y que puedan determinar cambios de ánimo.
En casos moderados o severos se deberían utilizar medicamentos. A eso se pueden agregar tratamientos psicológicos (psicoterapia), o la combinación de ambas.
Hasta los 20 – 25 años, aproximadamente, el cerebro se encuentra en pleno proceso de maduración. Sustancias como la marihuana pueden afectar este proceso, alterando el desarrollo adecuado de las conexiones neuronales, y produciendo una mayor predisposición al desarrollo de síntomas psicológicos y psiquiátricos.
El alcohol puede tener interacciones con medicamentos que las personas estén usando, sobre todo si están ya en tratamiento para alguna condición de salud mental. Medicamentos como las benzodiazepinas (Ej. Clonazepam, Lorazepam, alprazolam, etc.) o los antipsicóticos (Ej. Risperidona, olanzapina, clozapina, quetiapina, etc.) pueden potenciar el efecto hipnótico del alcohol o hacer más impredecibles otros efectos que se puedan generar.
Los jóvenes que están en tratamiento de salud mental por una psicosis (u otras condiciones) están en un periodo de más vulnerabilidad al efecto del alcohol. Por lo mismo, las recomendaciones son más estrictas que en jóvenes que no están en tratamiento.
Como regla general, NO se recomienda el uso de alcohol si es que las personas están usando algún psicofármaco o si están en tratamiento por un episodio de psicosis. Esta regla se puede revisar en forma periódica en conjunto con los padres y profesionales de salud, para actuar de manera coordinada y favoreciendo los cuidados del joven.
En caso de que no existan antecedentes previos de dependencia al alcohol (alcoholismo) por la persona, se puede utilizar cerveza SIN alcohol como estrategia para abordar este tipo de consumo.
Quienes están cursando una psicosis, pueden tener una intensa angustia, temor o desconcierto. Por lo tanto, hay que mantener la calma y ofrecer apoyo y compañía. Si se está preocupado por algún amigo o familiar, hay que buscar ayuda con algún profesional de la salud (por ejemplo, el médico general de tu consultorio) o directamente con algún profesional de la salud mental para iniciar un tratamiento lo más pronto posible.
Si alguien manifiesta la idea de hacerse daño asimismo o a otros; o sus conductas son muy disruptivas, considerar la atención en un servicio de urgencias. Hay que recordar que quienes presentan una psicosis responden muchas veces a estímulos que no son reales y que no tienen sentido para otros.
Los tratamientos deben ser integrales y considerar todos los factores que puedan influir en las personas a quienes se les diagnostica una depresión.
Las medidas preventivas son muy importantes. Sabemos que el deporte, las actividades sociales, la alimentación adecuada, y los ambientes libres de violencia ayudan a prevenir la aparición de estos cuadros.
El tratamiento debe tener una mirada amplia y abarcar distintos aspectos. Por un lado, evaluar factores de riesgo sociales o ambientales que pudieran estar contribuyendo a la aparición o mantenimiento del cuadro (por ejemplo, falta de trabajo, problemas familiares, dificultades laborales, entre otros). También se deben evaluar otros factores como enfermedades médicas (hipotiroidismo, dolor crónico, etc), consumo de drogas, y características psicológicas predisponentes y que puedan determinar cambios de ánimo.
En casos moderados o severos se deberían utilizar medicamentos. A eso se pueden agregar tratamientos psicológicos (psicoterapia), o la combinación de ambas.
En Chile, el tratamiento de la depresión está cubierto por el sistema de Garantías Explícitas en Salud GES (ex AUGE). Eso es muy importante, porque garantiza acceso a tratamiento para todas las personas, independiente del sistema de salud que tengan.
La prevención incluye medidas en varios niveles.
Desde las entidades estatales, se previene con:
Políticas de inclusión, de educación y estimulación en los primeros años de vida (programa Chile Crece Contigo es un ejemplo), de prevención de violencia, de prevención de abuso de sustancias.
También programas de detección e intervención precoz en jóvenes, que necesariamente pasan por hablar de salud mental abiertamente, por desestigmatizar. También por estimular el deporte, los hábitos saludables.
A nivel más personal, aplican muchas de las medidas preventivas descritas, pero también tratar factores psicológicos predisponentes, experiencias traumáticas, y consultar precozmente.
La consulta temprana es clave, pues permite realizar un tratamiento en forma oportuna, evitar mayor aumento de síntomas, y permitir una reinserción social más rápida.
Existen varias formas en que esta enfermedad puede ser prevenida. Mantener hábitos de vida saludable, realizando actividad física y evitando el consumo de alcohol y otras sustancias, es siempre una excelente forma de prevenir alteraciones del ánimo. Mantener una red social de apoyo, tanto con tu familia y tus amigos, también ayuda a prevenir la depresión. Mantenerse conectado a otras personas nos ayuda a no estar aislados para poder pedir apoyo y recibir ayuda en caso de que sientas que tu ánimo no está bien.
En jóvenes que no están en tratamiento, es posible consumir alcohol sin que este tenga consecuencias negativas sobre la salud física y mental.
El Consumo Controlado de Alcohol (CCA), es una forma de beber alcohol que reviste un mínimo riesgo, tanto en lo agudo (accidentabilidad, intoxicación), como en el crónico (deterioro hepático, cerebral). Existen ciertos parámetros internacionalmente consensuados y científicamente validados, que establecen qué y cómo sería un CCA.
Esta forma de uso NO está indicada si el consumo alcanza un nivel de abuso (francos problemas secundarios, de tipo laboral, legal, familiar, o uso en situaciones de gran riesgo hacia si u otros) o de dependencia (con síntomas de dependencia física al alcohol). En estas dos situaciones, la indicación es la total abstinencia al alcohol, muchas veces de por vida.
En el CCA el tema central es el “control de la alcoholemia”, vale decir, tener un modo de beber alcohol que permita mantener la alcoholemia bajo 0,5 % (miligramos de alcohol etílico por 100 mililitros de sangre). Se establecen algunas normas básicas en cuanto a cantidad:
Hombres: no más de 3-4 “tragos” por evento.
Mujeres: no más de 3 “tragos” por evento.
Un “trago” es:
330 ml de cerveza (una lata)
150 ml de vino (una copa mediana llena)
45 ml de licor destilado (equivalente a un combinado o un whisky simple)
La recomendación para un CCA es tomar un trago cada 45 minutos, como velocidad mínima de consumo. Esto da tiempo al hígado de metabolizar el alcohol ingerido, antes de seguir bebiendo. Además, se recomienda evitar el consumo solitario, dejándolo sólo para reuniones e instancias sociales.
Se puede obtener más información en torno al consumo de alcohol en:
www.neveria.cl (de donde parte de esta información ha sido sacada)
El consumo recreacional de marihuana ha aumentado en Chile durante los últimos años, sobre todo en la población de jóvenes menores de 30 años. Por lo mismo, una parte importante de las personas que han presentado un episodio de psicosis han consumido marihuana, ocasional o regularmente, a lo largo de su vida.
Hasta los 20 años, aproximadamente, el cerebro de los adolescentes y jóvenes se encuentra en pleno proceso de maduración. Sustancias como la marihuana pueden afectar este proceso, alterando el desarrollo adecuado de las conexiones neuronales, y produciendo una mayor predisposición al desarrollo de síntomas psicológicos y psiquiátricos.
Los efectos de la marihuana son variables y dependen de varios factores.
Hay factores individuales relacionados con la persona que usa la sustancia. Con marihuana, algunas personas sólo presentarán efectos subjetivos positivos como sensación de “relajo”, mayor creatividad u otras sensaciones placenteras. Sin embargo, otras personas pueden experimentar sensaciones desagradables como aumento de angustia, sensación de ser observado, de estar en riesgo de ser dañado por otros y en casos más extremos, experimentar voces o ruidos de personas que no están a su alrededor (alucinaciones). Este efecto variable es consecuencia de diferentes vulnerabilidades biológicas cerebrales que las personas tienen.
Los otros factores que influyen en el efecto de la marihuana están relacionados son su potencia y la frecuencia en que se use.
La potencia está determinada por el porcentaje de delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ9-THC), que contenga la marihuana que se utiliza. A mayor porcentaje de THC, mayor potencia. Se estima que una marihuana es de alta potencia cuando su composición de THC es mayor a 15%. A mayor potencia, mayor es el riesgo de desarrollar efectos adversos a su uso como son la dependencia o los episodios psicóticos.
La frecuencia de uso de la marihuana también influirá en su potencial efecto negativo. A mayor frecuencia, más riesgo de los efectos adversos ya señalados.
En personas que ya han presentado un episodio de psicosis en su vida, es altamente recomendado NO utilizar marihuana en ninguna de sus presentaciones o potencias.
La evidencia científica actual indica que el uso de marihuana es uno de los factores que más influye en la recaída sintomática en jóvenes y adolescentes que ya han experimentado un episodio de psicosis.
Por lo anteriormente señalado, es que mantener la abstinencia de marihuana será una parte clave del tratamiento cuando se ha presentado un episodio de psicosis. En este objetivo, el esfuerzo coordinado de el/la joven, sus familiares y amigos, y del equipo terapéutico, serán muy importantes y necesarios.
Los efectos de la marihuana son variables y dependen de varios factores.
Hay factores individuales relacionados con la persona que usa la sustancia. Con marihuana, algunas personas sólo presentarán efectos subjetivos positivos como sensación de “relajo”, mayor creatividad u otras sensaciones placenteras. Sin embargo, otras personas pueden experimentar sensaciones desagradables como aumento de angustia, sensación de ser observado, de estar en riesgo de ser dañado por otros y en casos más extremos, experimentar voces o ruidos de personas que no están a su alrededor (alucinaciones). Este efecto variable es consecuencia de diferentes vulnerabilidades biológicas cerebrales que las personas tienen.
Los otros factores que influyen en el efecto de la marihuana están relacionados son su potencia y la frecuencia en que se use.
La potencia está determinada por el porcentaje de delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ9-THC), que contenga la marihuana que se utiliza. A mayor porcentaje de THC, mayor potencia. Se estima que una marihuana es de alta potencia cuando su composición de THC es mayor a 15%. A mayor potencia, mayor es el riesgo de desarrollar efectos adversos a su uso como son la dependencia o los episodios psicóticos.
La frecuencia de uso de la marihuana también influirá en su potencial efecto negativo. A mayor frecuencia, más riesgo de los efectos adversos ya señalados.
A veces puede ser difícil contar sobre las emociones y temas privados, pero hablar con alguien de confianza puede ser el primer paso para iniciar un tratamiento. Fomentar espacios de conversación entre familiares y amigos puede favorecer que las personas decidan acudir con algún profesional de salud. Cuando se trata de jóvenes y adolescentes, escuchar activamente, sin realizar juicios y tratando de entender las conflictivas de sus periodos vitales puede ser de mucha ayuda.
Como ya antes se mencionó, las evaluaciones profesionales pueden realizarlas personal de salud (psicólogos/as y/o médicos generales) en el centro de salud correspondiente al sector donde vivan. A veces se necesita de más de una entrevista para poder realizar el diagnóstico. Si su sistema de salud es privado puedes solicitar una hora de evaluación con algún psicólogo/a o médico general para que realice una primera evaluación.
El consumo de otras sustancias es frecuente en jóvenes. El uso de cocaína, pasta base de cocaína, estimulantes como el éxtasis, o alucinógenos como el LSD, puede darse en un proceso de exploración. Muchas personas tendrán un consumo único, pero otras pueden presentar efectos secundarios negativos o desarrollar una adicción.
En el contexto de prevenir el desarrollo de una psicosis, o de evitar recaídas, si es que la psicosis ya se ha presentado, se debe evitar este tipo de sustancias para evitar síntomas adversos, tanto de intoxicación aguda como de dependencia.
Es muy importante que las familias generen espacios de dialogo en torno al uso de sustancias. Recoger dudas y acoger a las personas que presenten un consumo problemático puede ser muy importante para favorecer el inicio de un tratamiento, sobre todo si hay síntomas de psicosis asociados al consumo.
El consumo de otras sustancias es frecuente en jóvenes. El uso de cocaína, pasta base de cocaína, estimulantes como el éxtasis, o alucinógenos como el LSD, puede darse en un proceso de exploración. Muchas personas tendrán un consumo único, pero otras pueden presentar efectos secundarios negativos o desarrollar una adicción.
En el contexto de prevenir el desarrollo de una psicosis, o de evitar recaídas, si es que la psicosis ya se ha presentado, se debe evitar este tipo de sustancias para evitar síntomas adversos, tanto de intoxicación aguda como de dependencia.
Es muy importante que las familias generen espacios de dialogo en torno al uso de sustancias. Recoger dudas y acoger a las personas que presenten un consumo problemático puede ser muy importante para favorecer el inicio de un tratamiento, sobre todo si hay síntomas de psicosis asociados al consumo.
Pedir ayuda a algún familiar o persona cercana. A veces puede ser difícil contar sobre tus emociones y temas privados, pero hablar con alguien de confianza puede ser el primer paso para iniciar un tratamiento.
Puedes consultar en el centro de Salud de Atención Primaria (el Consultorio) más cercano, ahí hay profesionales que podrían ayudar a resolver como te sientes.
http://web.minsal.cl/dia-mundial-de-la-salud-2017-depresion-hablemos/
www.depresiónenadolescentes.cl
Puedes también llamar a Salud Responde, al teléfono 600 360 7777

