
¿Qúe es la Psicosis?
El término psicosis se refiere a un conjunto de síntomas que alteran el funcionamiento global de un individuo, afectando el pensamiento, las emociones y la conducta. A su vez, pueden aparecer alucinaciones y delirios: escuchar (voces, ruidos, sonidos) o tener ideas que se alejan de la realidad compartida, por lo que causan extrañeza en los demás.
Como posiblemente sabes, el consumo de otras sustancias es frecuente en jóvenes. El uso de cocaína, pasta base de cocaína, estimulantes como el éxtasis, o alucinógenos como el LSD, puede darse en un proceso de exploración. Muchas personas tendrán un consumo único, pero otras pueden presentar efectos secundarios negativos o desarrollar una adicción.
En el contexto de prevenir el desarrollo de una psicosis, o de evitar recaídas, si es que la psicosis ya se ha presentado, te recomendamos evitar este tipo de sustancias para evitar síntomas que pueden ser muy molestos para ti. De todas maneras, en caso de tener más preguntas sobre el uso de estas u otras sustancias, acércate a los profesionales de salud (general o mental) más cercanos para poder dialogar en relación a los efectos del consumo.
Pararse después de mucho tiempo sentado (5 min de pie por cada hora sentado) acelera el metabolismo, mejora la circulación y mejora el colesterol.
Levántese en los comerciales de sus programas favoritos para dosis cortas de ejercicio como abdominales o sentadillas.
Estírese en tu silla cada media hora.
El término ‘descompensación’ es utilizado frente a la re aparición de síntomas psicóticos con una intensidad suficiente como para intervenir en alguna de las áreas de la vida como por ejemplo en las relaciones interpersonales, ocupación, ciclos de sueño-vigilia, hábitos de higiene, entre otros.
Acuda al servicio de urgencias del Instituto.
Comuníquese con el Programa ITP para coordinar un control médico de sobrecupo.
Muchas personas no consideran al alcohol como una droga, pero es la sustancia más ampliamente usada en Chile. Por lo mismo, es muy frecuente su uso entre jóvenes en general y también entre personas que han presentado un episodio de psicosis.
El efecto del alcohol en las personas dependerá de muchos factores: cuánto pesa, que tan sano se encuentra, que tan frecuente bebe, el ánimo que tenga al momento de beber y el entorno en que lo hace (personas y lugares).
El consumo recreacional de marihuana ha aumentado en Chile durante los últimos años, sobre todo en la población de jóvenes menores de 30 años. Por lo mismo, una parte importante de las personas que han presentado un episodio de psicosis han consumido marihuana, ocasional o regularmente, a lo largo de su vida.
Muchas personas no consideran al alcohol como una droga, pero es la sustancia más ampliamente usada en Chile. Por lo mismo, es muy frecuente su uso entre jóvenes en general y entre personas que han presentado un episodio de psicosis.
El efecto del alcohol en las personas dependerá de muchos factores: cuánto pesa, que tan sano se encuentra, que tan frecuente bebe, el ánimo que tenga al momento de beber y el entorno en que lo hace (personas y lugares).
A lo anterior hay que agregar las interacciones que el alcohol pueda tener con medicamentos que las personas estén tomando, sobre todo si están ya en tratamiento para alguna condición de salud mental. Medicamentos como las benzodiazepinas (Ej. Clonazepam, Lorazepam, alprazolam, etc.) o los antipsicóticos (Ej. Risperidona, olanzapina, clozapina, quetiapina, etc.) pueden potenciar el efecto hipnótico del alcohol o hacer más impredecibles otros efectos que se puedan generar.
Los jóvenes que están en tratamiento de salud mental por una psicosis (u otras condiciones) están en un periodo de más vulnerabilidad al efecto del alcohol. Por lo mismo, las recomendaciones son más estrictas que en jóvenes que no están en tratamiento.
Como regla general, NO se recomienda el uso de alcohol si es que las personas están usando algún psicofármaco o si están en tratamiento por un episodio de psicosis. Esta regla se puede revisar en forma periódica en conjunto con los padres y profesionales de salud, para actuar de manera coordinada y favoreciendo los cuidados del joven.
En caso de que no existan antecedentes previos de dependencia al alcohol (alcoholismo) por la persona, se puede utilizar cerveza SIN alcohol como estrategia para abordar este tipo de consumo.
El diagnóstico se realiza mediante una entrevista en la que se evalúan los distintos aspectos que están involucrados en este trastorno. Esto puede hacerlo personal de salud (psicólogos/as y/o médicos generales) en el centro de salud correspondiente al sector donde vives. A veces se necesita de más de una entrevista para poder realizar el diagnóstico. Si tu sistema de salud es privado puedes solicitar una hora de evaluación con algún psicólogo/a o médico general para que realice una primera evaluación.
Es posible consumir alcohol sin que este tenga consecuencias negativas sobre la salud física y mental.
El Consumo Controlado de Alcohol (CCA), es una forma de beber alcohol que reviste un mínimo riesgo, tanto en lo agudo (accidentabilidad, intoxicación), como en el crónico (deterioro hepático, cerebral). Existen ciertos parámetros internacionalmente consensuados y científicamente validados, que establecen qué y cómo sería un CCA.
Esta forma de uso NO está indicada si el consumo alcanza un nivel de abuso (francos problemas secundarios, de tipo laboral, legal, familiar, o uso en situaciones de gran riesgo hacia si u otros) o de dependencia (con síntomas de dependencia física al alcohol). En estas dos situaciones, la indicación es la total abstinencia al alcohol, muchas veces de por vida.
En el CCA el tema central es el “control de la alcoholemia”, vale decir, tener un modo de beber alcohol que permita mantener la alcoholemia bajo 0,5 % (miligramos de alcohol etílico por 100 mililitros de sangre). Se establecen algunas normas básicas en cuanto a cantidad:
Hombres: no más de 3-4 “tragos” por evento.
Mujeres: no más de 3 “tragos” por evento.
Un “trago” es:
330 ml de cerveza (una lata)
150 ml de vino (una copa mediana llena)
45 ml de licor destilado (equivalente a un combinado o un whisky simple)
La recomendación para un CCA es tomar un trago cada 45 minutos, como velocidad mínima de consumo. Esto da tiempo al hígado de metabolizar el alcohol ingerido, antes de seguir bebiendo. Además, se recomienda evitar el consumo solitario, dejándolo sólo para reuniones e instancias sociales.
Se puede obtener más información en torno al consumo de alcohol en:
www.neveria.cl (de donde parte de esta información ha sido sacada)
www.tomoelcontrol.cl
www.headspace.org.au
La depresión SI tiene tratamiento.
Los tratamientos deben ser integrales y considerar todos los factores que puedan influir en las personas a quienes se les diagnostica una depresión.
Las medidas preventivas son muy importantes. Sabemos que el deporte, las actividades sociales, la alimentación adecuada, y los ambientes libres de violencia ayudan a prevenir la aparición de estos cuadros.
El tratamiento debe tener una mirada amplia y abarcar distintos aspectos. Por un lado, evaluar factores de riesgo sociales o ambientales que pudieran estar contribuyendo a la aparición o mantenimiento del cuadro (por ejemplo, falta de trabajo, problemas familiares, dificultades laborales, entre otros). También se deben evaluar otros factores como enfermedades médicas (hipotiroidismo, dolor crónico, etc), consumo de drogas, y características psicológicas predisponentes y que puedan determinar cambios de ánimo.
En casos moderados o severos se deberían utilizar medicamentos. A eso se pueden agregar tratamientos psicológicos (psicoterapia), o la combinación de ambas.
Hasta los 20 – 25 años, aproximadamente, el cerebro se encuentra en pleno proceso de maduración. Sustancias como la marihuana pueden afectar este proceso, alterando el desarrollo adecuado de las conexiones neuronales, y produciendo una mayor predisposición al desarrollo de síntomas psicológicos y psiquiátricos.
El alcohol puede tener interacciones con medicamentos que las personas estén usando, sobre todo si están ya en tratamiento para alguna condición de salud mental. Medicamentos como las benzodiazepinas (Ej. Clonazepam, Lorazepam, alprazolam, etc.) o los antipsicóticos (Ej. Risperidona, olanzapina, clozapina, quetiapina, etc.) pueden potenciar el efecto hipnótico del alcohol o hacer más impredecibles otros efectos que se puedan generar.
Los jóvenes que están en tratamiento de salud mental por una psicosis (u otras condiciones) están en un periodo de más vulnerabilidad al efecto del alcohol. Por lo mismo, las recomendaciones son más estrictas que en jóvenes que no están en tratamiento.
Como regla general, NO se recomienda el uso de alcohol si es que las personas están usando algún psicofármaco o si están en tratamiento por un episodio de psicosis. Esta regla se puede revisar en forma periódica en conjunto con los padres y profesionales de salud, para actuar de manera coordinada y favoreciendo los cuidados del joven.
En caso de que no existan antecedentes previos de dependencia al alcohol (alcoholismo) por la persona, se puede utilizar cerveza SIN alcohol como estrategia para abordar este tipo de consumo.
Quienes están cursando una psicosis, pueden tener una intensa angustia, temor o desconcierto. Por lo tanto, hay que mantener la calma y ofrecer apoyo y compañía. Si se está preocupado por algún amigo o familiar, hay que buscar ayuda con algún profesional de la salud (por ejemplo, el médico general de tu consultorio) o directamente con algún profesional de la salud mental para iniciar un tratamiento lo más pronto posible.
Si alguien manifiesta la idea de hacerse daño asimismo o a otros; o sus conductas son muy disruptivas, considerar la atención en un servicio de urgencias. Hay que recordar que quienes presentan una psicosis responden muchas veces a estímulos que no son reales y que no tienen sentido para otros.
Los tratamientos deben ser integrales y considerar todos los factores que puedan influir en las personas a quienes se les diagnostica una depresión.
Las medidas preventivas son muy importantes. Sabemos que el deporte, las actividades sociales, la alimentación adecuada, y los ambientes libres de violencia ayudan a prevenir la aparición de estos cuadros.
El tratamiento debe tener una mirada amplia y abarcar distintos aspectos. Por un lado, evaluar factores de riesgo sociales o ambientales que pudieran estar contribuyendo a la aparición o mantenimiento del cuadro (por ejemplo, falta de trabajo, problemas familiares, dificultades laborales, entre otros). También se deben evaluar otros factores como enfermedades médicas (hipotiroidismo, dolor crónico, etc), consumo de drogas, y características psicológicas predisponentes y que puedan determinar cambios de ánimo.
En casos moderados o severos se deberían utilizar medicamentos. A eso se pueden agregar tratamientos psicológicos (psicoterapia), o la combinación de ambas.
En Chile, el tratamiento de la depresión está cubierto por el sistema de Garantías Explícitas en Salud GES (ex AUGE). Eso es muy importante, porque garantiza acceso a tratamiento para todas las personas, independiente del sistema de salud que tengan.
La prevención incluye medidas en varios niveles.
Desde las entidades estatales, se previene con:
Políticas de inclusión, de educación y estimulación en los primeros años de vida (programa Chile Crece Contigo es un ejemplo), de prevención de violencia, de prevención de abuso de sustancias.
También programas de detección e intervención precoz en jóvenes, que necesariamente pasan por hablar de salud mental abiertamente, por desestigmatizar. También por estimular el deporte, los hábitos saludables.
A nivel más personal, aplican muchas de las medidas preventivas descritas, pero también tratar factores psicológicos predisponentes, experiencias traumáticas, y consultar precozmente.
La consulta temprana es clave, pues permite realizar un tratamiento en forma oportuna, evitar mayor aumento de síntomas, y permitir una reinserción social más rápida.
Existen varias formas en que esta enfermedad puede ser prevenida. Mantener hábitos de vida saludable, realizando actividad física y evitando el consumo de alcohol y otras sustancias, es siempre una excelente forma de prevenir alteraciones del ánimo. Mantener una red social de apoyo, tanto con tu familia y tus amigos, también ayuda a prevenir la depresión. Mantenerse conectado a otras personas nos ayuda a no estar aislados para poder pedir apoyo y recibir ayuda en caso de que sientas que tu ánimo no está bien.
En jóvenes que no están en tratamiento, es posible consumir alcohol sin que este tenga consecuencias negativas sobre la salud física y mental.
El Consumo Controlado de Alcohol (CCA), es una forma de beber alcohol que reviste un mínimo riesgo, tanto en lo agudo (accidentabilidad, intoxicación), como en el crónico (deterioro hepático, cerebral). Existen ciertos parámetros internacionalmente consensuados y científicamente validados, que establecen qué y cómo sería un CCA.
Esta forma de uso NO está indicada si el consumo alcanza un nivel de abuso (francos problemas secundarios, de tipo laboral, legal, familiar, o uso en situaciones de gran riesgo hacia si u otros) o de dependencia (con síntomas de dependencia física al alcohol). En estas dos situaciones, la indicación es la total abstinencia al alcohol, muchas veces de por vida.
En el CCA el tema central es el “control de la alcoholemia”, vale decir, tener un modo de beber alcohol que permita mantener la alcoholemia bajo 0,5 % (miligramos de alcohol etílico por 100 mililitros de sangre). Se establecen algunas normas básicas en cuanto a cantidad:
Hombres: no más de 3-4 “tragos” por evento.
Mujeres: no más de 3 “tragos” por evento.
Un “trago” es:
330 ml de cerveza (una lata)
150 ml de vino (una copa mediana llena)
45 ml de licor destilado (equivalente a un combinado o un whisky simple)
La recomendación para un CCA es tomar un trago cada 45 minutos, como velocidad mínima de consumo. Esto da tiempo al hígado de metabolizar el alcohol ingerido, antes de seguir bebiendo. Además, se recomienda evitar el consumo solitario, dejándolo sólo para reuniones e instancias sociales.
Se puede obtener más información en torno al consumo de alcohol en:
www.neveria.cl (de donde parte de esta información ha sido sacada)
El consumo recreacional de marihuana ha aumentado en Chile durante los últimos años, sobre todo en la población de jóvenes menores de 30 años. Por lo mismo, una parte importante de las personas que han presentado un episodio de psicosis han consumido marihuana, ocasional o regularmente, a lo largo de su vida.
Hasta los 20 años, aproximadamente, el cerebro de los adolescentes y jóvenes se encuentra en pleno proceso de maduración. Sustancias como la marihuana pueden afectar este proceso, alterando el desarrollo adecuado de las conexiones neuronales, y produciendo una mayor predisposición al desarrollo de síntomas psicológicos y psiquiátricos.
Los efectos de la marihuana son variables y dependen de varios factores.
Hay factores individuales relacionados con la persona que usa la sustancia. Con marihuana, algunas personas sólo presentarán efectos subjetivos positivos como sensación de “relajo”, mayor creatividad u otras sensaciones placenteras. Sin embargo, otras personas pueden experimentar sensaciones desagradables como aumento de angustia, sensación de ser observado, de estar en riesgo de ser dañado por otros y en casos más extremos, experimentar voces o ruidos de personas que no están a su alrededor (alucinaciones). Este efecto variable es consecuencia de diferentes vulnerabilidades biológicas cerebrales que las personas tienen.
Los otros factores que influyen en el efecto de la marihuana están relacionados son su potencia y la frecuencia en que se use.
La potencia está determinada por el porcentaje de delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ9-THC), que contenga la marihuana que se utiliza. A mayor porcentaje de THC, mayor potencia. Se estima que una marihuana es de alta potencia cuando su composición de THC es mayor a 15%. A mayor potencia, mayor es el riesgo de desarrollar efectos adversos a su uso como son la dependencia o los episodios psicóticos.
La frecuencia de uso de la marihuana también influirá en su potencial efecto negativo. A mayor frecuencia, más riesgo de los efectos adversos ya señalados.
En personas que ya han presentado un episodio de psicosis en su vida, es altamente recomendado NO utilizar marihuana en ninguna de sus presentaciones o potencias.
La evidencia científica actual indica que el uso de marihuana es uno de los factores que más influye en la recaída sintomática en jóvenes y adolescentes que ya han experimentado un episodio de psicosis.
Por lo anteriormente señalado, es que mantener la abstinencia de marihuana será una parte clave del tratamiento cuando se ha presentado un episodio de psicosis. En este objetivo, el esfuerzo coordinado de el/la joven, sus familiares y amigos, y del equipo terapéutico, serán muy importantes y necesarios.
Los efectos de la marihuana son variables y dependen de varios factores.
Hay factores individuales relacionados con la persona que usa la sustancia. Con marihuana, algunas personas sólo presentarán efectos subjetivos positivos como sensación de “relajo”, mayor creatividad u otras sensaciones placenteras. Sin embargo, otras personas pueden experimentar sensaciones desagradables como aumento de angustia, sensación de ser observado, de estar en riesgo de ser dañado por otros y en casos más extremos, experimentar voces o ruidos de personas que no están a su alrededor (alucinaciones). Este efecto variable es consecuencia de diferentes vulnerabilidades biológicas cerebrales que las personas tienen.
Los otros factores que influyen en el efecto de la marihuana están relacionados son su potencia y la frecuencia en que se use.
La potencia está determinada por el porcentaje de delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ9-THC), que contenga la marihuana que se utiliza. A mayor porcentaje de THC, mayor potencia. Se estima que una marihuana es de alta potencia cuando su composición de THC es mayor a 15%. A mayor potencia, mayor es el riesgo de desarrollar efectos adversos a su uso como son la dependencia o los episodios psicóticos.
La frecuencia de uso de la marihuana también influirá en su potencial efecto negativo. A mayor frecuencia, más riesgo de los efectos adversos ya señalados.
A veces puede ser difícil contar sobre las emociones y temas privados, pero hablar con alguien de confianza puede ser el primer paso para iniciar un tratamiento. Fomentar espacios de conversación entre familiares y amigos puede favorecer que las personas decidan acudir con algún profesional de salud. Cuando se trata de jóvenes y adolescentes, escuchar activamente, sin realizar juicios y tratando de entender las conflictivas de sus periodos vitales puede ser de mucha ayuda.
Como ya antes se mencionó, las evaluaciones profesionales pueden realizarlas personal de salud (psicólogos/as y/o médicos generales) en el centro de salud correspondiente al sector donde vivan. A veces se necesita de más de una entrevista para poder realizar el diagnóstico. Si su sistema de salud es privado puedes solicitar una hora de evaluación con algún psicólogo/a o médico general para que realice una primera evaluación.
El consumo de otras sustancias es frecuente en jóvenes. El uso de cocaína, pasta base de cocaína, estimulantes como el éxtasis, o alucinógenos como el LSD, puede darse en un proceso de exploración. Muchas personas tendrán un consumo único, pero otras pueden presentar efectos secundarios negativos o desarrollar una adicción.
En el contexto de prevenir el desarrollo de una psicosis, o de evitar recaídas, si es que la psicosis ya se ha presentado, se debe evitar este tipo de sustancias para evitar síntomas adversos, tanto de intoxicación aguda como de dependencia.
Es muy importante que las familias generen espacios de dialogo en torno al uso de sustancias. Recoger dudas y acoger a las personas que presenten un consumo problemático puede ser muy importante para favorecer el inicio de un tratamiento, sobre todo si hay síntomas de psicosis asociados al consumo.
El consumo de otras sustancias es frecuente en jóvenes. El uso de cocaína, pasta base de cocaína, estimulantes como el éxtasis, o alucinógenos como el LSD, puede darse en un proceso de exploración. Muchas personas tendrán un consumo único, pero otras pueden presentar efectos secundarios negativos o desarrollar una adicción.
En el contexto de prevenir el desarrollo de una psicosis, o de evitar recaídas, si es que la psicosis ya se ha presentado, se debe evitar este tipo de sustancias para evitar síntomas adversos, tanto de intoxicación aguda como de dependencia.
Es muy importante que las familias generen espacios de dialogo en torno al uso de sustancias. Recoger dudas y acoger a las personas que presenten un consumo problemático puede ser muy importante para favorecer el inicio de un tratamiento, sobre todo si hay síntomas de psicosis asociados al consumo.
Pedir ayuda a algún familiar o persona cercana. A veces puede ser difícil contar sobre tus emociones y temas privados, pero hablar con alguien de confianza puede ser el primer paso para iniciar un tratamiento.
Puedes consultar en el centro de Salud de Atención Primaria (el Consultorio) más cercano, ahí hay profesionales que podrían ayudar a resolver como te sientes.
http://web.minsal.cl/dia-mundial-de-la-salud-2017-depresion-hablemos/
www.depresiónenadolescentes.cl
Puedes también llamar a Salud Responde, al teléfono 600 360 7777

